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sábado, 30 de marzo de 2013

Cementerio Club


Pero es que no entendés que cuando vas a ese cementerio de cosas muertas, en realidad vas a un cementerio de cosas muertas.
Una parte está muerta, porque los días mueren. Y mueren las flores, y mueren las estrellas.
No llores ahora porque mañana te vas a morir.
Pintá de rojo el techito de tu casa, y en el fondo hacé un pozo (pero no para vos, para una planta). Cuidá tu jardín, cuidá la flor, matá a la hormiga que se come el tallo, que al final siempre hay que andar matando algo para poder vivir.
Cuando a la noche vas a ese cementerio, no vas a ese cementerio. Abrís una puerta de cosas olvidadas, y una vez que estás ahí: seguís, seguís.
No tengas miedo que ahí no hay muertos, sólo recuerdos, infancias enterradas y algunas palabras, algunos rostros también, algunos otros yo.
No corras, que estás soñando. Tranquila, seguí una pista. Encendé una luz, que algo te está guiando. Claro que hay una respuesta, pero no creo que quieras saberla.
Así es mejor. Dejá algo de misterio.
Cuando te despiertes,  no digas que no entendiste, porque entendés.
No te culpes si no podés aceptarlo. La verdad es terrible en el fondo oscuro y terrible.
Y duele más, a la mañana.

viernes, 19 de noviembre de 2010

En su reino


Lentamente la hoja de un libro danza hasta caer sobre una montaña de iguales. La yema del dedo acaricia los bordes y un dolor finito abre en la piel un canal.
La sangre gotea dulce sobre unas letras desgastadas. La mancha devora la letra “a”
Una reina avanza destartalada por un tablero uniforme. Se va a romper.
Yo espero del otro lado.
Los ojos bien abiertos, y la reina avanza pequeña y frágil. Es tan delicada que no puedo más que amarla: su cabellera rubia olor a azafrán, las puntas de sus dedos del pie, sin uñas.
Admiro su delicadeza. Me quedo quieta. Me sumerjo en el sueño que propone el caminito de palabras impresas.
Una mosca gigante le sigue los pasos. Me pica la nariz. Me duermo. Me sangra. No quiero dormirme. Me mareo. La reina levita.
Es un espacio blanco. No hay ventanas. Me invita a saltar. Nos elevamos. Reímos después. Murmuramos algo. Caemos. El piso es de piedra, la noche es de piedra tallada. La reina es de mármol.
Me duele la cabeza.
Me voy yendo. Los huesitos me sueñan.
Se va a romper.
Se va a romper.
Se rompe.
Se quiebra mi cabeza
Los ojos enclavados en la maqueta la ven partir
Yo la persigo
Me desespero
La persigo
Porque su universo es hermoso,
Y el mío, es.
 

miércoles, 8 de julio de 2009

Fuego camina conmigo

Fuego camina lento, flamea naranja, destruye negro.
Un hombre se arrastra como un bicho rastrero allá abajo y en el barro, y fuego lo persigue dueño del tiempo y de lo suyo. La imposibilidad de un souvenir y vení mañana. Aquí y ahora hacé lo que puedas con tus vestigios de cuerpo, la piel como trapos viejos y papelitos chamuscados.
¡Pobrecito! ya ni grita. Es más terrible saberlo mudo.
Fuego camina lento, devora desnudo, ama lamiendo.
Respira en la nuca de una cabeza dislocada.
¡Pobrecito! ya ni grita. Es más bello saberlo consumido, y sin retorno.

martes, 26 de mayo de 2009

Un día como estos

La vaca lánguida estaba ahí, pastando suave en el jardín rojo, y yo más acá la espiaba semidesnudo, desde mi ventanita encortinada.
El cartero llamó a la puerta dos veces, y no lo atendí por espiar a la vaca.
Subí al cuarto. Me puse botas y una peluca rubia. Un sobretodo. Lápiz labial. Salí.
Al rato estaba en las vías, caminando travesti como una puta. Nunca me expliqué porque hice aquello. Quería hacerlo. Quería sentirme en la piel de una mujer de la calle. Me inventé una historia y me senté en el andén a esperar a alguien. Jugaba con mis botas en un charco de agua, donde vi reflejada mi cara mamarracho. Me reí. Después tuve lástima de los otros que pasaban mirándome apenados. Recordé a la vaca.
El sol se ocultó cansino.
Yo caminé entre aburrido y abrumado.
Al llegar a la esquina de casa, me quité la peluca. Me refregué la cara. Entre a la casa.
La vaca no estaba en el jardín. Norita todavía no había llegado.
Horas más tarde, los tres cenamos en silencio. Pollo con papas quemadas. Nadie habló de lo que había hecho en el día.
No me quedé para el postre. Me descompuse y estuve en el baño largas horas. Lloré sin ruido. Me acosté sin amor. Antes de dormir volví a mirar por la ventana: el pasto no era rojo. Y la vaca no estaba.

miércoles, 9 de julio de 2008

Muerte azul en un cuarto gris

lapizlazul, una imagen azul larala azul nocturna noctámbula de noche callada fría estrellada

una mujer de cristal se rompe en medio de la habitación y en la casa gris retumba un eco terrible eco, que hace temblar hasta los muertos.

Personas del tamaño de un gato juntan los añicos y los ponen en canastas que se llevan a cuevas de ratones.

Afuera la luna se adormila y alguien murmura que algo se ha roto, y es la mujer la que se ha roto, la mujer de cristal.

Los carroñeros disfrutan de su banquete en los suburbios, mientras la nocheazul lara la azul se oscurece, y las ventanas se cierran una a una ya no hay nada más que ver.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Sugestión

Como se cansó de ser lo que era, una nutria, se sentó junto al lago y empezó a pensar en el agua. Como pensó en el agua y se conmovió porque recordó cómo jugaba con sus hermanos en la primavera, se dio cuenta de que ya estaba dejando de ser nutria, pues los animales no se emocionan con los recuerdos.
(2005)

martes, 22 de enero de 2008

Ensueño

Los ojos mal abiertos, y todo como en una penumbra color sepia, desgastada, cansando. Los sonidos como ecos y el cuerpo ausente con:
ojos semicerrados
semisoñando
semipensando
Cuerpo que vibra y que late bajo.
Serpiente de antaño. Humo y chamán.
Las cosas grises.
Alguien se acerca. Lo veo púrpura, emplumado. Camina lento. Se extiende.
La noche quieta y todo gira.
Ojos que no pueden abrirse, que se sellan.
Los párpados pesan. El cuerpo se hace piedra y los pies se amuran. Me crece una enredadera desde los pies y me envuelve y tal vez me asfixia. Más allá el ser púrpura (creo que se ríe) Y el chamán. Más allá ellos. Acá, yo. Semicerrada. Plantada. Brindando oxígeno. Inmovilizada, pero libre.
En la tierra.

martes, 2 de octubre de 2007

El no lugar

Le dolió un dolor de panza (en la panza) Un agujero ubicado en el agujero. Lo que duele sobre la llaga. No se abre, no puede abrirse, eso que se tiene que abrir para dejar entrar. Dejar llenarse. Dejar ir a la vacuidad. ¿Cómo es que deja de existir la vacuidad? ¿llenándola?¿se metamorfosea, se transforma? ¿contiene en su esencia la vacuidad, su antítesis? ¿la vacuidad está colmada de nada? ¿la nada ya es algo? ¿existe un no lugar?
Viajar al no-lugar. Salir por la noventana, por la nopuerta. No caminar. No pensar. Caerse en un pozo y no caer. No terminar. No alcanzar. No acabar. No empezar nunca. No empezar nunca. No hay comienzo.
El deseo de caer como Alicia en un hoyo eterno, o de aparecer como Doroty en una ciudad nueva, en un mundo nuevo, tan lejos.
Que el pintor deje de pintar la tierra. Que la tierra se trague así misma ¿entonces habrá nada? ¿es posible el no-espacio?¿la no corporeidad? ¿es posible pensar desde la no corporeidad? Las ideas no son corpóreas. Son ideas, son ilusorias. ¿La mente es una ilusión? ¿Todo es falso?
Encontrar un hueco en la pared, desaparecer por la rendija del baño. Soplar una vela y esfumarse, hacerse muy liviano y volarse. Ponerse blando y deshacerse. Descomponerse, desintegrarse.
¿Es posible un nolugar?